El bonsái no es como tal una planta, arbusto o árbol, consiste en una técnica o disciplina china de hace unos 2 mil años; donde se cultivan arboles en macetas y por medio de varios métodos, se va controlando su crecimiento, manteniéndolo pequeño y no de su tamaño original. Cualquier árbol puede convertirse en bonsái, pero las especies mas empleadas son: el Arce, Higuera, Olivo, Enebro, Roble, Olmos y muchos más.
Estos pequeños arboles, además de ser llamativos y realmente hermosos, representan para la cultura china eternidad, así como un puente entre lo divino y lo humano.
A continuación, vamos a conocer como se reproduce un bonsái, para que puedas no solo sembrarlo con fines lucrativos sino también para decoración de tu hogar.
Reproducción del bonsái
Los árboles o plantas para hacer bonsáis se pueden reproducir de forma sexual mediante semillas o de forma asexual, a través de esquejes, siendo está última la más empleada por su simplicidad y desarrollo rápido de la planta.
Ciclo reproductivo del bonsái

Elegir el árbol y preparar los esquejes o semillas
El primer paso para iniciar con el cultivo de bonsáis es elegir el tipo de árbol o arbusto que quieres sembrar. Lo mas recomendable es que sea una especie que se adapte de la mejor manera al clima donde vives. Seguidamente preparas los esquejes o semillas, siembras como se haría normalmente, y cuando estos ya tengan raíces suficientes para convertirse en un organismo independiente, se podrá trasplantar.
Trasplante de la planta
En esta fase es realmente donde inicia el proceso de hacer un árbol bonsái. Cuando ya tengamos lista la planta con raíces, procedemos a trasplantarla a una maceta que tenga sistema de desagüe (muy importante) y tierra con los nutrientes necesarios para su desarrollo eficiente.
Preferiblemente la planta debe mantenerse en el exterior, protegiéndola de bajas temperaturas en un invernadero bien iluminado, pero si tu árbol soporta estas condiciones, puedes dejarlo al aire libre. Si por el contrario, optas por mantener el bonsái dentro de tu hogar durante el invierno, debes alejarlo de fuentes de calor.
Desarrollo y crecimiento del bonsái
A medida que la planta va creciendo, se debe llevar a cabo una serie de cuidados necesarios, que permitirán al árbol poder quedarse en el tamaño que deseamos. Con el tiempo la planta ira engrosando su tallo y formando nuevas ramas.
El riego debe hacerse de forma abundante y controlada, solo cuando la superficie de la tierra comienza a secarse. Sabremos que ya es suficiente agua, cuando esta empiece a salir por el drenaje. La tierra siempre debe estar muy bien abonada (con nitrógeno, fosforo y potasio), sobre todo en tiempos de crecimiento y formación de yemas; es de recalcar que no se podrá abonar durante los 30 días después de haber trasplantado o podado el árbol, así como cuando está en estado de reposo.
Otro factor indispensable en el desarrollo del bonsái, son las etapas de poda, dentro de las cuales se emplea el pinzado o poda de mantenimiento, para formar el árbol y remarcar la forma deseada, empleado en los primeros años de vida del bonsái. La poda drástica o de formación, se encarga de darle forma al bonsái, se usa mucho para crear el estilo escoba.
Trasplante del bonsái
Cada dos o tres años es necesario trasplantar el bonsái, debido a que la tierra va perdiendo sus condiciones ideales. Para ello se hace lo mismo que al inicio, se prepara una maceta con desagüe y tierra con nutrientes. Antes de meter el bonsái a la maceta, se debe recortar parte de las raíces de sostén (son largas y gruesas) y podar las ramas cuando las yemas estén hinchadas, que normalmente es al inicio de la primavera. Debe quedar un volumen de raíces de 1/3, cantidad superior al volumen de la copa del árbol. Luego de estos puedes poner el bonsái en la maceta y cubrirlo nuevamente con tierra.
Si mantienes lo cuidados necesarios y correctos, tu bonsái puede llegar a durar por muchísimos años, dependiendo de la especie y conservando un estado aceptable.
